martes, 19 de enero de 2010

Macrofotografía de invierno

Para los que nos gusta pasar largas jornadas en el campo haciendo macrofotografía, la llegada del frío supone una verdadera ruptura con nuestro entorno natural. De repente, un día, como por arte de magia, desaparecen todos esos bichejos que nos han estado haciendo la vida más fácil durante los meses de calor.

Pero una vez superado ese primer golpe, debemos rehacernos y buscar alternativas para no deprimirnos en invierno y sobre todo para no perder la práctica, que os aseguro que se pierde. Para ello os voy a dar una serie de ideas para seguir disfrutando de la macrofotografía en invierno.


Rebusca, que algo queda
Está claro que el frío invernal hace desaparecer a casi todos los insectos de nuestro entorno, pero si tenemos algo de paciencia y pericia a la hora de buscar seguro que encontraremos más de un modelo dispuesto a que le hagamos una sesión fotográfica en condiciones.

la presencia de nubes es muy habitual en los días de invierno, lo cual nos proporciona un difusor natural de excelente calidad, si además no hace viento tendremos todo el tiempo del mundo para preparar la foto y disparar a nuestro antojo.
Recordad que los insectos estarán menos activos, pero eso no quiere decir que no estén. Buscando con cuidado entre ramas y hojas seguro que somos capaces de encontrar alguno. Además contamos con que el frío hace que sean menos inquietos y esto favorece nuestros intereses fotográficos, ya que nos será posible hacer fotos con más calma y dedicación.

Mira en tu interior
O mejor en el interior de tu casa, seguro que tienes una planta en el salón que puede mostrar su cara más amable y curiosa al ser fotografiada desde cerca. Alguna pequeña mascota también puede salir del anonimato y convertirse en famosa por un día, por qué no.

Los acuarios son difíciles de fotografiar, por los cristales y los reflejos que se producen en ellos, pero también puede ser un reto interesante del que aprender técnicas de iluminación y practicar con la profundidad de campo.


Pero no sólo de seres vivos vive el “macrofotografobuscandocosillasporcasa”, hay otra serie de artículos cotidianos que podemos analizar con la lupa para buscar otra visión más detallada y que estéticamente nos satisfaga. Detalles de frutas, figuritas y texturas de diferentes materiales pueden servirnos para realizar fotografías de acercamiento muy originales.

Muchas más cosas para practicar
Ya hemos rebuscado por todo el jardín y tenemos a la única mariquita que quedaba aburrida de fotos. Nuestra familia nos mira raro porque nos han pillado fotografiando un detalle del sumidero del bidé, ¡qué texturas…!, pero aun no estamos satisfechos. Es normal ya que todavía tenemos todo un pequeño mundo a nuestro alcance para seguir buscando motivos, sólo hay que echarle imaginación y visión macrofotográfica.


ya que las hormigas están a buen resguardo en el interior de sus hormigueros, ¿qué tal una hormiga en ámbar de hace unos cuantos millones de años?
Una opción que da muy buenos resultados es la de fotografiar cristales de minerales de pequeño tamaño, los hay bellísimos y no son caros, algunos incluso los podemos encontrar en el campo. Esta modalidad además nos permitirá trabajar en un pequeño estudio en el que podemos practicar diferentes técnicas de iluminación y encuadres.


Como veis hay múltiples posibilidades para seguir disfrutando de la macrofotografía a pesar del mal tiempo, sólo tenemos que echarle un poco de imaginación al asunto y buscar objetos que puedan servirnos de modelos para nuestras fotos de cosas pequeñas. Además, estas sesiones de invierno nos servirán para practicar con luces, encuadres y enfoques, lo cual nos será de mucha ayuda cuando vuelva la primavera con todo su esplendor.

Fotos | Mario Ximénez

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